LA GENEROSIDAD DE LITO Y SU ENTREGA
(ANÉCDOTA PERSONAL DE CARLOS REYNA)
 
 

Allá por agosto del 2013, un actor y guionista español, a quién yo le alojaba y desarrollaba su web personal, me pidió si podía recibir y dar una mano a una actriz española que trabajó con él en algunas películas y que quería hacer un post-grado de teatro en Buenos Aires por 30 días.

Inmediatamente pensé en Lito Cruz, lo llamé y le pregunté si la podía orientar y recibirla en su escuela de teatro. Me dijo que si se la mandaba yo, la becaba por el tiempo que ella estuviera en Buenos Aires.

Le agradecí mucho su generosidad y combinamos para encontrarnos ese sábado a la noche. El se presentaba en la calle Corrientes con "33 Variaciones", la obra que estaba en cartel en el Teatro Metropólitan, junto a Marilú Marini.

Me dijo que me dejaba dos entradas a mi nombre en la boletería y que después de la función nos encontrábamos en el Café "Ouro Pretto", que quedaba en la esquina del teatro.

¡Y qué entradas me dejó Lito!... ¡Sexta fila en el medio!... Las 10 primeras filas él siempre las reservaba para su entorno más cercano o para aquellos a quienes les debía favores (y a mí no me debía nada).

No voy a hablar de la obra, porque fue maravillosa y de eso ya se encargaron los principales medios en su momento.

El asunto es que, al término de la función, la actriz española y yo nos fuimos al café y nos sentamos en una mesa bien lejos de la entrada para esperar a Lito.

Al poco rato se nos acercó un mozo y nos dijo que Lito Cruz nos invitaba a tomar Champagne en su mesa. Giré la cabeza y lo vi en una mesa al lado de la puerta, mirándome muy sonriente. No le importó sentarse en un lugar que estuviera muy visible.

¡Así era Lito Cruz... y yo pasé grandes e inolvidables momentos con él!

CARLOS REYNA